sábado, 29 de marzo de 2014

Gran mataor de tigres



HORACIO CABRERA SIFONTE UN GRAN MATAOR DE TIGRES
 
Bajo la mira de su Winchester calibre 44 han caído unos cientos en Encontrados Montes de Nuria y Hato La Vergareña.
Aquí en esta ciudad hay un hombre que sabe de tigres: don Horacio Cabrera Sifontes, quien se ha enfrentado a un centenar, entre ellos, el Tigre del Madre Viejo, azote de la hacienda Buena Esperanza, del coronel Eloy Montenegro, al sur del Lago de Maracaibo.
En un libro con este título, de Ediciones Centauro el otrora gobernador de Bolívar recoge sus aventuras cinegéticas especializadas en la cacería de tigres. Cacería que según nos informó, practicó más por la necesidad de proteger los rebaños que por afición o fobia contra este hermoso miembro de la familia de los félidos.
El Tigre del Madre Viejo era famoso no sólo porque devoraba reses y cochinos casi a diario, sino porque ningún cazador lo había podido pescar con el Winchester calibre 44 o la escopeta Browning de cinco tiros. Sobre el más temible y feroz de los mamíferos carniceros caía la superstición de que era un “Tigre de palenque” que en lenguaje llanero significa que no lo pica ni mosquito porque está poseído del demonio o de alguna alma de pena.
Por aquellos lugares cenagosos y tigrosos de Encontrados, los cazadores más tigreros le tenían miedo, pues ni bala mordida en cruz traspasaba al animal. Horacio Cabrera acabó con ese mito un día en que el Tigre del Madre Viejo liquidó al más berraco de los cochinos del lugar. Un cochino fiero de raza que tenía colmillos largos, agudos y filosos. En la aventura tigrera sólo un peón llamado Trinidad Garrido, después de mucho pensarlo, armado de un par de escapularios y una trailla de perros cazadores, se decidió a acompañarlo, pero más fue lo que rezó que lo que hizo.
El Tigre come por lo ligero, es verdad, pero lo hace cerciorándose antes de que no ronda nadie por su medio. Tiene buena vista y buen olfato. Es muy precauteloso el Tigre y se cuida por instinto de su mayor enemigo que es el hombre. A este lo reconoce en la oscuridad más densa, pues en los días sin luz es cuando de veras se le aviva y aguza el sentido de la vista. Por eso se dice que donde hay indios no hay cacería y menos de tigre. El indio es codicioso hasta con las alimañas y cuando el felino lo percibe se aleja. Pero cuando el tigre siente en carne viva la agresión del hombre, entonces es cuando es tigre, se le enfrenta aculándose en el monte intricado y sucio. Es allí donde es fuerte, no encaramado como se dice. Y en el jajuillal intrincado va el hombre a buscarlo y allí lo espera el felino como ocurrió con Rafael y Prudencio Bezara allá en su hato Santa Rita de Apure. A estos corpulentos y bien formados llaneros, veteranos como el más, por poco se los come el tigre. El feroz animal con 27 heridas en el cuerpo y acosado sin cesar por una jauría batalló durante horas hasta que un tiro en el pie de la oreja lo dejó sin vida. Pero uno de los hermanos Bezara – Prudencio –  hubo que practicarle unas cuantas cirugía y pasó más tiempo convaleciendo de sus heridas que Clarín, perro criollo parecido a un “Walker Hound” que don Horacio compró por 70 bolívares a Luis Tirado, hábil cazador de Petare. Clarín quedó malogrado tras enfrentar solo al Tigre de Caño Mocho en una hacienda zuliana. Para Cabrera Sifontes, Clarín era un perro raro, especie de filósofo estoico al cual parecía agradarle las limitaciones y el sufrimiento. El noble Clarín terminó sus día con la aorta partida por un tigre cebado en la hacienda “El Calvario”del médico zuliano Daniel Vargas.
Pero donde si realmente hay tigres y leones barretados como arroz es en las sabanas de Corumo y en las montañas de Nuria a 40 kilómetros de Tumeremo. Allí cerca de la hacienda “Las Nieves” antiguo ingenio azucarero y hato ganadero, propiedad de Valentín Cabrera Mayer, padre de nuestro entrevistado, existe abundante fauna, pero más tigres, leones, venados lochos, chigüires, Chacharos, váquiros y cachicamos que otra cosa. Cuenta don Horacio que en los primeros ocho meses de haber empezado a criarse ganado en                 El Corumo se mataron 48 tigres y 13 leones. Luego el promedio bajó a unos 15 tigres por año.
- ¿Por qué los mataban así tan ferozmente y en esa proporción?
- Porque es un predador terrible.
- ¿Más que el hombre?
- No tanto, pero había que hacerlo para proteger la ganadería.
- ¿Y dio resultado?
- En 20 años matamos más de 300 tigres.
- ¿Exterminaron a los tigres?
- No, esa zona es muy extensa, se extiende hasta los confines de Guyana. Existe allí una fauna realmente abundante.
- ¿Pero han sobrevivido los hatos?
- No, ya no. Gómez mandó a prenderle fuego porque aseguraba que Papá estaba apoyando al Mocho Hernández. Nos ve que por allí cerca está calceta de “Las Chicharras” donde tuvo lugar escaramuza el General Marcelino Torres que comandaba las tropas del Gobierno y los grupos revolucionarios de los generales Angelito Lanza, Rafael Tovar García y el Conde Cattaneo, quienes esperaban un parque que de contrabando traía por la Guayana inglesa el Mocho Hernández, para el llamado “Movimiento Nacionalista” de 1914.
            - ¿En cierto modo le hicieron un favor al Tigre?
- Y un gran mal al estómago de mucha gente.
-  Gómez, al fin, era conservacionista ¿No cree?
- Sí, esa era su obsesión, conservarse en el Poder.
- Gómez, hasta cierto punto era un tigre
- Era tímido, solidario y silencioso como un jaguar.
- ¿Cómo un jaguar?
- Sí, el jaguar es el mismo tigre americano.
- ¿En qué se distingue?
- En que tienen un punto en el centro de la mariposa.
- ¿La mariposa?
- Las manchas negras del tigre tienen formas de mariposa, muy bellas y desiguales. El Tigre de Bengala, por ejemplo, tiene franjas negras.
- ¿Es cierto que hay tigres negros?
- Sí, como no, yo los he visto. Una vez maté uno y le regalé el cuero a mi amigo Gustavo Ramella Vegas
- ¿El piloto desaparecido?      
- El mismo que se lo pasaba cazando por el Apure.
- ¿Ese tigre negro es él que llaman Pantera?
- Lo confunden con la Pantera, pero en América no hay panteras. Los tigres negros los son por degeneración de la melanina.
- ¿Y el Tigre Serrano?
- Lo llaman así porque habita en las Sierras, pero no tiene como tigre nada en particular, ni siquiera la “pinta menudita” a que se refiere la copia: “Yo soy el Tigre Serrano / de la pinta menudita / Mi primera cacería / fue una muchacha bonita”.
- ¿No salta y atrapa desde las ramas como el Tigre de Malasia?
- Ese es un cuento de película mal contado. Hay un adagio llanero que dice:                  “El gato le enseñó todo al tigre, menos a bajarse del árbol”. Un tigre encaramado está rendido y matarlo es como matar a una gallina. El tigre realmente es peligroso en monte intrincado y sucio, sobre todo, cuando está herido. Todo animal herido ataca, el zorro, el venado, así sea una gallina clueca. El tigre trata de asegurar con las uñas para matar con los dientes. Si un tigre se resuelve entrarle de frente a un hombre, se para en dos patas y busca a morderle la cabeza como hace con los animales que mata. Instintivamente conoce todos los centros vitales. Cuida sus garras para poder desplazarse, afincarse bien y poder forzar su boca hacia el máximo de sus fuerzas. Es un error creer que el tigre de manotadas mortales.
- He oído decir que el Tigre le tiene miedo al hombre ¿Es cierto?
- El tigre es huidizo, puede estarle atendiendo a diez perros tratando de matarlos, pero cuando se da cuenta que hay un hombre en las cercanías, salta por encima de los perros y huye despavorido. Conserva en la huida una sola dirección, siempre sabe a donde va huyendo: cueva, ciénago, grandes piedras o lugares intrincados abundosos en linas, jajuillas, bejucos y árboles de Copei.
- ¿De Copei, dijo?
- ¿Tú nos has visto el árbol de copei...?
- Ahí, chico, el árbol de Copei es un árbol muy peculiar. Parece que naciera en el aire, naturalmente que nace en la tierra, lo que pasa es que bota raíces laterales y forma un enredo tal que los animales se meten y esconden dentro de ese raicero de copei.
- ¿Por qué le dicen copei?
- No se, chico, ese es un nombre indígena. La hoja es muy peculiar, parece una pera, tiene la forma de una pera y es pulposa, con un jugo lechoso. Se parece más bien a una cebolla.
- ¿Se enfrentó algunas vez a un tigre escondido en Copei?
- Es difícil, hay que echarle los perros para obligarlo a salir.
- ¿Cuál de los tigres es el más duro, el serrano, el de Palenque o el cinqueño?
- Todos los tigres son iguales de temibles y feroces y el tigre “cinqueño” del que se habla no existe. El tigre cinqueño es el hombre.
- ¿El hombre?
- Cuando en el campo desaparece un animal doméstico, generalmente un caballo, una res o un cochino, suelen echarle la culpa al Tigre. Buscan los rastros y encuentran plantas con cinco dedos. Entonces el llanero o campesino balbucea irónicamente: “un tigre cinqueño”. El único animal que tiene cinco dedos es el hombre.
- ¿Entonces Eduardo Fernández es algo así como un tigre cinqueño?
- Horacio se echa a reír. Luego viene la pregunta de rigor:
- ¿Qué opina usted de la connotación política “El Tigre” con la cual se quiere popularizar la candidatura de Eduardo Fernández?
- Tal vez siguiendo la suerte de José Luis Rodríguez que se popularizó con el nombre de “El Puma”. El Tigre ha sido siempre un símbolo de vigor y fuerza. Por allí debe andar la cosa. No creo que sea por ferocidad, sería ingenuo pensar que es por eso.
- ¿Usted como que jala para Copei?
- Yo nunca e limitado en partidos. En mis años mozos fui revolucionario, exiliado y preso en la Rotunda. Estuve aproximado al PND y a URD, pero eso se acabó desde hace tiempo. Ahora veo los tigres desde lejos.




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