sábado, 29 de marzo de 2014

El Lago Parima



EL LAGO PARIMA EXISTIÓ, PERO NO ERA NINGÚN DORADO
Se ubica en lo que es hoy el hato La Vergareña donde pastan 40 mil cabezas de ganado vacuno. 
Este  valle o depresión de 50 mil hectáreas corresponde al punto geográfico señalado por Humboldt y ofrece características geológicas de un lago que se vacío por un fenómeno muy espontáneo y natural.
La leyenda de El Dorado pudo haber sido importada y confundida con este Lago al que se aproximó en el siglo dieciocho don Manuel Centurión.
El ex-senador Horacio Cabrera Sifontes, escritor, explorador y creador de bienes en el campo de la ganadería, sostiene haber encontrado el legendario lago Parima, cuyas leyendas durante el tiempo de la conquista deslumbraron a toda una constelación de aventureros, muchos de los cuales sucumbieron en la selva, arrastrados por el irrefrenable y ambicioso deseo de encontrarlo.
Cabrera Sifontes cree que la leyenda de El Dorado pudo haber sido importada, pero la del lago Parima asegura que es genuinamente guayanesa y , por lo tanto, venezolana.
Recuerda que Parimé es uno de nuestros principales dioses selváticos y que                 El Dorado, en el supuesto indígena, no era un lugar sino un hombre que ungido de una resina especial, se cubría de polvo de oro para sumergirse en un lago como parte de un rito propio de su cultura religiosa.
No obstante, el lago Parima vivió y ha vivido confundido con El Dorado en la mente afiebrada del buscador de fortunas maravillosas.
Humboldt que se interesó acuciosamente por la leyenda de El Dorado anotó en su libro de viajes que desde la época de Berrío “se fijó el mito de El Dorado en la parte oriental de Guayana, entre los 62 y 66 grados de longitud”  y no estaba errado si entendemos que para la época prevalecía la confusión, pues lo que se hallaba en esa coordenada era propiamente el Lago de Parima.
Nadie antes pudo encontrarlo y hasta hoy, a pesar de los avances de la aeronáutica, los satélites y fotografías aéreas que utilizan el radar para explorar desde todos los ángulos las entrañas de la tierra, nadie se había aproximado a su existencia. Hoy cuando virtualmente se da con lo que fue el lago Parima, vemos que ello surge en forma casual.
El lago de Parima lo encontró sin saberlo el ingeniero naval Daniel K. Ludwig cuando con Horacio Cabrera Sifontes sobrevolaba con su avioneta particular el Hato La Vergareña, que este último quería venderle. Antes del vuelo había llovido copiosamente y la inundación impresionaba. Horacio Cabrera cuanta en un libro que acaba de publicar la editorial Centauro de José Agustín Catalá, que ante tanta agua invadiendo las tierras ganaderas que pretendía ofrecer en venta al interesado, se sentía un tanto atropellado y quiso apaciguar la situación diciéndole a mister Ludwig “aquí tiene usted agua para todo el verano”.
Eso lo veo, lo que no he podido ver es la tierra, ¡esto es un lago!, respondió y la respuesta se le quedó como aguijón a Horacio Cabrera que también como muchos vivía intrigado desde su niñez por la leyenda del lago Parima.
Un día temprano preparó su cabalgadura, escaló la serranía y comenzó a contemplar el valle.
Allí estaba la hondonada de lo que fue seguramente el misterioso lago.
Se convenció más cuando comenzó a estudiar y a profundizar sobre el tema y llevó al sitio a expertos geólogos que robustecieron su creencia de que allí en el valle de                     La Vergareña, donde hoy pastan 40 mil cabezas de ganado vacuno de mister Ludwig, existió el lago Parima que nadie nunca antes pudo encontrar, posiblemente por sus inconcebibles peculiaridades.
Del lago Parima sólo queda hoy lo que fue su fondo, prácticamente un valle de 50 mil hectáreas. Sus aguas, las que permanecieron allí estancadas por efectos de las lluvias y sus manantiales naturales, se vaciaron y todavía prosiguen en indetenible correntía sobre las raíces de los morichales hacia el río Aro. Allí comenzó a llevárselas un día en que Caño Azul pudo terminar de horadar su camino a través de las alturas de “La Coroba”. Caño Azul desde entonces, se convirtió en una continua y abundosa corriente que recoge las aguas de todos los morichales o manantiales del valle para tributarlos al río Aro.
Cuenta Horacio Cabrera Sifontes que cuando don Manuel Centurión, uno de los fundadores de Angostura, realizó su expedición por el Paragua, buscando el lago Parima, iba bien orientado, pero ya no existía el lago. Este quedaba ubicado entre los ríos Paragua y Aro, entre los 62 y 66 grados de longitud y 6 y medio y siete de latitud como lo señala Humboldt. El lago Parima constituía la gran depresión que está circundada en su parte norte por la cordillera de La Torre y luego por peñascos encrespados y arrecifes con el rastro del embate de las aguas.  

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